José María Morelos |
El uso de libros electrónicos en México ha crecido significativamente en la última década, transformando la manera en que muchas personas acceden a la lectura. Según José Guillermo Talavera Lucero, profesor y mediador de la sala de lectura “Libros en cautiverio” en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo, la lectura digital pasó del 6% en 2010 a casi el 20% en 2020.
“La pandemia aceleró este cambio, pues al estar en casa, las opciones digitales se volvieron esenciales para continuar leyendo,” comenta Talavera Lucero.
Entre las principales ventajas del libro electrónico destaca su portabilidad, que permite almacenar cientos de títulos en un solo dispositivo, y el ahorro de espacio. Además, la posibilidad de ajustar el brillo y el tamaño de la letra mejora la accesibilidad para distintos lectores. También es más fácil buscar palabras o frases específicas dentro de un texto digital.
El costo es otro factor: aunque no todos los libros electrónicos son baratos, muchas veces su versión digital es más económica que la física. En comunidades como José María Morelos, donde no hay librerías, los libros digitales son una herramienta valiosa para estudiantes y jóvenes.
Sin embargo, Talavera Lucero señala que el libro físico sigue teniendo un valor especial, sobre todo para adultos y personas mayores, quienes aprecian la experiencia sensorial del libro impreso.
El profesor destaca además el Proyecto Gutenberg, una biblioteca digital con miles de títulos clásicos gratuitos, que facilita el acceso a la literatura universal.
El libro electrónico se consolida así como una opción accesible y práctica para fomentar la lectura en México, complementando el libro físico y acercando la cultura a más personas.










