José Ma. Morelos .- José Antonio Pacheco Novelo, residente de la comunidad de Plan de la Noria Poniente, describe con emoción la situación actual de la laguna local, que ha alcanzado su nivel más alto en más de una década. “Está como un mar”, comenta, destacando la belleza de las aguas que reflejan el sol, un fenómeno que sorprende a los habitantes.
La laguna, que colinda con Venustiano Carranza, es un espectáculo visual y un recurso vital para la comunidad. Alberga una gran biodiversidad, incluyendo peces, tortugas y lagartos, lo que es fundamental para los pobladores. “Nuestros hijos a veces van a agarrar unos pescaditos para comer”, menciona Pacheco Novelo, quien destaca la pesca como una actividad común entre los residentes, proporcionando alimento natural.
La laguna también tiene un valor especial para los habitantes de Plan de la Noria, quienes la consideran una “bendición de Dios”. Su importancia va más allá de su belleza, ya que los recursos que ofrece, como el pescado de agua dulce, son esenciales para la subsistencia de las familias locales.
El tamaño de la laguna ha crecido significativamente, alcanzando 5 kilómetros de largo y profundidades superiores a los 10 metros en su parte más honda. Después de años de sequía, la laguna se ha recuperado gracias a las lluvias, convirtiéndose en un espejo de agua que conecta a Plan de la Noria con Venustiano Carranza.
A pesar de los desafíos, la laguna sigue siendo un símbolo de riqueza natural, un recurso valioso que los pobladores esperan preservar para las generaciones futuras.


ASÍ ESTABA EN EL 2017










